Anécdotas viajeras: Sin pasaporte en Jordania.

No tener pasaporte 10 horas antes que salga tu vuelo en medio del desierto.

Cuando nos vamos de viaje esperamos que sean unas vacaciones perfectas, que todo salga bien y nos lo pasemos increíble, para que cuando lleguemos a casa podamos ver las fotos y sólo tengamos buenos recuerdos y mucha pena por el fin de esos merecidos días de descanso. Pero por desgracia no todo está en nuestra mano en la vida y algunas veces surgen situaciones que nos pueden “complicar” esas vacaciones idílicas, y convertirse una vez pasado un tiempo en anécdotas viajeras que recordamos, hasta con humor.

Lo que aquí voy a narrar es algo que viví personalmente hace ya algunos años (en 2008) cuando fui de viaje a Jordania. No hay ninguna situación que haya sido exagerada, cambiada o relatada de otra forma distinta a la realidad para que la historia sea más “dramática o cómica”, no hace falta, la noche se complicó por si sola…

Ahhh por cierto. Y aunque parezca imposible o suene a algo de hace 100 años, por aquel entonces no teníamos un smartphone ni Internet en el móvil, algo que seguramente nos hubiera solucionado mucho las cosas. wink

– Disfrutando el Mar Muerto.

Era el último día de nuestro viaje por Jordania. Decidimos cuando lo contratamos que lo pasaríamos disfrutando de la atracción natural del Mar Muerto. Me llamaba mucho la atención eso de flotar en el agua sin poder hacer nada por evitarlo, y me parecía un final muy divertido después de tanto desierto y días de autobús viendo todas las joyas que tiene el país.

Después de desayunar, ponernos los bañadores, guardar toda la documentación (pasaportes, dinero, aparatos electrónicos, etc) en la maleta con un candado, nos dispusimos a disfrutar de esa experiencia.
El día fue muy divertido, entre flotar en el Mar Muerto, bañarnos en la piscina del hotel, hacer una parada para comer, y por la tarde hacer lo mismo que esa mañana, disfruté como un niño. bigsmile

anecdotas viajeras
Bendita ignorancia… Menuda noche me esperaba.

Pero como todo tiene un fin, empezaba a ponerse el sol y eso significaba que había que volver a la habitación, darse una ducha, cenar y preparar la maleta para el día siguiente. Además nuestro vuelo salía muy temprano (a las 7:30) y nos venían a buscar al hotel a las 4:30 – 5:00 de la madrugada.

anecdotas viajeras
Vistas desde la terraza de nuestra habitación en el Mar Muerto.

– La sorpresa inesperada.

A las 21:00 de la noche, duchados y cenados volvemos a la habitación. Quito el candado de mi maleta para hacer una de “las cosas que menos me gustan”, hacer la maleta de vuelta.

Después de sacar algunas prendas de ropa veraniega (era mayo y en Jordania no hace especialmente frio en estas fechas), cierta inquietud recorre mi cuerpo al notar que algo muy importante faltaba o no estaba encontrándolo todo lo fácil que debiera… Era la carpeta con toda nuestra documentación. Si, esa misma carpeta que por la mañana había metido en la maleta con el resto de cosas de valor, y que debería estar en la maleta.

Me doy la vuelta y pregunto a mi pareja:
– ¿Oye, dónde guardamos la carpeta con los pasaportes?. (Algo que yo ya sabía, pero que quería confirmar).
– En tu maleta. (Mala respuesta, aunque fuera verdad).
– Pues creo que tenemos un problema, por que no los encuentro, y la maleta no es tan grande ni la carpeta tan pequeña como para no verla.
– Vamos a vaciarla sobre la cama y lo vemos.
Vaciamos totalmente la maleta sobre la cama y ya de paso también la mochila de fotografía, pero allí no había nada… uneasy
– Bueno puede ser que esté entre la ropa, le damos otra vuelta…

Tampoco aparecen. En este momento la sensación de inquietud empezaba a tornarse en sudores fríos y cierto nerviosismo. Le dije a mi novia: Revisa tu maleta y yo voy mirando por la habitación, no sea que “al final no los metiera en la mía”. (El auto engaño en situaciones difíciles es un recurso muy utilizado).

Y así, después de casi una hora buscando por todos los lugares de la habitación del hotel, nos rendimos ante la evidencia: Nuestros pasaportes no están con nosotros.

Son ya las 22:00 de la noche y decidimos hacer lo inevitable, hablar con el personal de recepción para comunicar nuestro problema. Tan seguros estábamos en ese momento de que habíamos guardado en la maleta los pasaportes, que la única posibilidad razonable era que alguien los hubiera sustraído de nuestro equipaje…

– El bloque de búsqueda en el hotel.

Hay que comentar que Jordania es un país en el que la palabra “robo” no está muy bien vista por la imagen que se pueda dar al exterior, con lo que su utilización acarrea ciertos inconvenientes…

Una vez informado el hotel y después de tener que contestar más de 20 veces si estábamos seguros de que no los habíamos perdido, sacado de la habitación o hecho cualquier cosa que no recordáramos con ellos (bajar al Mar Muerto o la piscina y hacernos fotos con ellos tomando un baño, pensé yo), se monta un primer “bloque de búsqueda”. Este dispositivo estaba formado por: El gerente del hotel, personal de recepción, un cocinero, mi pareja y yo, 5 personas en total.
Los cinco nos pusimos manos a la obra para hacer exactamente los mismo que habíamos hecho una hora antes: Mirar por toda la habitación si encontrábamos la dichosa carpeta azul de los pasaportes.

anecdotas viajeras
Nuestras habitación en el hotel del Mar Muerto. Entran 5 personas justitas.

Después de cerca de 30 minutos registrandolo todo, siguen sin aparecer. El gerente decide que hay que llamar a la policía y denunciar. Los llama él para empezar los trámites.

A todo esto mi pareja llamó a su familia para ver qué podíamos hacer y qué pasos seguir.
Y yo llamé a nuestro guía para que también nos echara una mano, ya que el conocía mejor las gestiones a realizar en su país.

– 2º Bloque de búsqueda.

Creo recordar que no tardaron mucho, (menos de 30 minutos) en aparecer dos policías jordanos en nuestro hotel.
A esas alturas yo ya había amenazado con denunciar a nuestra agencia por abandono como unas 10 veces, ya que en un principio no nos ayudaron absolutamente en nada, y la única información que estábamos consiguiendo para saber qué teníamos que hacer era por parte de la familia de mi novia.

Cuando se presentó “la autoridad competente” en nuestro cuarto, después de contestar a las mismas preguntas que habíamos contestado al hotel de si los habíamos perdido, sacado de la habitación, etc… Deciden montar el 2º bloque de búsqueda.
Este dispositivo si que ya empezaba a tener un número lo suficientemente grande como para que fuera considerado un destacamento: Los dos policías jordanos, el gerente del hotel, una persona de recepción, el cocinero, mi pareja y yo. 7 personas metidas en una habitación doble de hotel. En este punto no puedo dejar de acordarme de la famosa escena del camarote de los Hermanos Marx.

Este registro si que fue “profesional”. Ademas de volver a registrar todo lo de antes, se movieron muebles, voltearon colchones, quitaron sábanas… Todo lo que no estaba sujeto al suelo o una pared cambió de sitio. Fue tan minucioso el registro que tuve que ir uno por uno aplastando con mis manos los “tangas” de mi pareja, no fuera a ser que un pasaporte, o mejor todavía que una carpeta de 25 x 15 centímetros de color azul oscuro pudiera estar escondida en uno de ellos. tongue

Y así iba pasando el tiempo, buscando en la habitación, nosotros haciendo nuestro ya 4º registro del cuarto y recibiendo llamadas de la familia de mi novia, del agente jordano, del guía (que se quedó un poco asustado por si su su falta de interés inical pudiera pasarle factura), y del consulado de España en Jordania (está en la capital Amman, por si os interesa) informándonos de que ya estaban enterados y que nos estaban esperando para hacernos un nuevo pasaporte. Qué fácil parecía todo y cuánto tiempo por delante teníamos…

Después de un buen rato, los agentes de policía deciden que no los vamos a encontrar, y que en esa habitación no hay más donde mirar. Comentan al gerente del hotel que la puerta de la terraza parecía que había sido forzada… Pero después de una conversación en árabe y de llegar a la conclusión de que habría que llamar a la policía científica para levantar un informe, cosa que ralentizaría más todos los tramites, se decide que los pasaportes se han… Perdido. Aquí os podría contar que nosotros decíamos “robado”, ya que teníamos muy claro que no los habíamos perdido. Esto duró más de 20 minutos, y como podréis imaginar fue una guerra que no ganamos.
Claudicados en este punto, y empezamos a redactar la denuncia más lenta que he hecho en mi vida. Casi 1 hora para redactar un papel que ponía lo que ya sabéis… Y así es la 1:00 de la madrugada.

anecdotas viajeras
Casi 1 hora para rellenar 2 de estos y medio folio…Llamarme exigente.

Había pasado ya más de 4 horas desde que a las 21:00 nos dimos cuenta de la falta de nuestros pasaportes, y todavía no habíamos salido del hotel. (Recordemos que el vuelo salia a las 7:30).
En este justo momento recibo la llamada del consulado preguntándome que dónde estamos, que si no llegamos ya, a lo que le tengo que contestar que todavía estamos finalizando la denuncia. La mejor forma de definir este trámite desde mi punto de vista es que fue “un parto sin epidural”.

– Buscando un fotomatón a las 2:00 en Amman.

Al final sería sobre la 1:30 cuando por fin saldríamos por la puerta del hotel, no si antes tener un último “roce” con el recepcionista que quería que pagáramos la factura de teléfono que habíamos generado con las múltiples llamadas a consulados, agentes y familia, pero que habíamos realizado por el ofrecimiento de la gerencia del hotel a disponer de lo que hiciera falta para solucionar nuestro contratiempo.
La frase de mi pareja en inglés: “ Yo no voy a pagar nada, si quieres las pagas tu”… Fue épica. Y nos fuimos.

Cogimos un taxi que nos llevó desde el Mar Muerto a Amman, (cerca de 30 minutos) donde habíamos quedado con el agente de la agencia (hay que decir que el agente que había en Jordanía fue un autentico crack). Aquí nos presentó al que sería nuestro taxista el resto de la noche (el cual hablaba muy poco ingles) y nos explicó los tramites a seguir.
Le dimos 100 euros (del año 2008 que valían más que ahora tongue ) al taxista para todas las gestiones de esa noche, y donde iban incluidos los honorarios de nuestro conductor. Que pensándolo fríamente es hasta barato, ya que un taxista exclusivo para ti durante 7 horas, que además era traductor y gestor…
Por cierto, le dimos 100€ aunque el precio eran 90 euros, por qué solo teníamos dos billetes de 50 euros y el no disponía de cambio. Y si me hubiera dado dinero jordano me hubiera dado lo mismo. Yo intenté en un comercio que había abierto a esas horas en Amman muy cerca de donde estábamos, y donde el dueño estaba presenciando toda la escena (no había nadie más en la calle) realizar el cambio, pero lo que recibí fue una curiosa contestación…
– Me acerqué a este establecimiento y le pregunté al dueño si tenía euros y me podía cambiar un billete de 50€.
– Me contesta que si, que no hay problema que me da 40 euros.
-¿40 euros digo yo? ¿Pero si es un billete de 50 euros?.
– A lo que nuestro amigo el comerciante contesta: “Son 40 euros por qué yo no tengo el problema, el problema lo tienes tú“.
– Yo le respondo: “Cierto, el problema es mio, y el billete también“.
-Y por eso preferí darle esos 10€ al taxista, que al “comerciante”.

Ahora tocaba hacernos 4 fotos de tamaño carnet, y encontrar un fotomatón a las 2:00 de la madrugada en Jordania era una prueba digna de una gymkana. Así que hubo que buscar otra solución, y fue un ciber café.
La idea era hacernos una foto con una web cam, y una vez en el ordenador, pasarlas a la impresora. Algo sencillo y rápido… Los cojones (con perdón).
Primer problema, encontrar una pared blanca que haga de fondo y que de el cable de la cam para hacer la foto. Este lo solucionamos rápido.
Segundo problema. Que la web cam mande las fotos al ordenador. Algo super sencillo pero… Imposible. No fuimos capaces después de más de media hora. sad
Recibimos otra llamada del consulado…
-¿Donde estáis?.
-Con las fotos y hay problemas… Ni contestó el pobre hombre.

Solución: con mi teléfono mierder, de en aquel momento, última generación con cámara incorporada Nokia N73, haríamos las fotos, las mandaríamos al ordenador vía bluetooth y se imprimirían. Reto conseguido. (Consejo: llevad fotos tamaño carnet en vuestra cartera, evitareis un par de amagos de infarto).

Salimos casi una hora más tarde de aquel ciber café con nuestras 4 fotos cada uno, impresas en un folio, las cuales tenían una calidad más que dudosa. En ese momento pensé que si pasaba con esas fotos el control de inmigración del aeropuerto de Madrid, habría que revisar seriamente la seguridad de nuestras fronteras.

– La embajada.

Sobre las 3:30 de la madrugada llegamos a la embajada española en Amman.
El pobre funcionario que llevaba informado de nuestra situación desde las 22:30 debió pensar que nos habíamos parado a hacer turismo por el camino. Y como cada vez quedaba menos tiempo y todavía había más trámites por hacer, se dio toda la prisa posible.

Hizo el primer pasaporte, lo mandó imprimir, pegó la foto y “Vualá”, ya teníamos uno hecho.
Quedaba en de mi pareja. Rellena los datos, lo manda a imprimir y… ¿No lo adivináis? La impresora no funciona. ¡¡¡Joder si acaba de hacer el mío!!!. Se acabó la tinta, falló el ordenador, una meiga hizo que dejará de funcionar… El pobre hombre lo intentó 2 veces más pero al final hubo que admitir lo evidente. No funcionaba.

Nos quedaba un pasaporte y no había impresora… Menos mal que tirada en una esquina había una vieja maquina de escribir que podía hacer “más o menos” la misma función que la impresora. ¡Salvados! Ya solo quedaba pagar las tasas (menos mal que nos quedaban euros), y despertar al cónsul para que nos los firmara e irnos.

 

anecdotas viajeras

Cerca de una hora y media después de entrar por la puerta de la embajada, conseguimos volver a salir con nuestros pasaportes provisionales.

– Visitando una comisaria Jordana.

Eran más de las 5:00 de la madrugada y nuestro taxista nos llevaba por el centro de Amman a más de 100 kilómetros por hora camino de nuestro siguiente destino, la comisaria que debería sellar nuestros pasaportes.
Aquí nosotros hicimos más bien poco, ya que el taxista fue el que se tuvo que encargar de todas las gestiones con “el policía” con el que tratamos.

Cuando llegamos a la entrada de la comisaría había exactamente la misma gente que habíamos visto durante toda esa noche por la ciudad, nadie. Bueno, estaba un agente bastante corpulento, con bigote a lo Saddam Hussein fumando en la puerta.
Nos bajamos los tres del coche y nuestro taxista le cuenta nuestro problema, que el vuelo sale en 2 horas y qué es lo que necesitamos. En ese momento al agente le cambió la cara y una sonrisa invadió su rostro. Luego entenderíamos el por qué.

Pasamos al interior de la comisaría en la que no había absolutamente nadie, y el taxista va a hablar con el policía. Después de un rato vuelve y se sienta con nosotros. Le preguntamos que si todo Ok y el con una cara de medio que si, nos dice con un gesto que es universal, que es cuestión de dinero. surprised Decir que flipamos sería mentir, ya que visto como iba la noche, era algo hasta normal.

No sabría deciros cuanto tiempo pasó hasta que nuestro particular “agente” decidió empezar a realizar nuestras gestiones, que eran tan difíciles y laboriosas como poner un sello en el pasaporte.
Primero me llamó a mi, luego a mi pareja, nos preguntó algo que nos tuvieron que traducir y una hora después, pasadas las 6 de la mañana conseguimos salir de aquella comisaría…

anecdotas viajeras
Esta fue la gestión que tardó tanto tiempo en hacer nuestro amigo el policía “Saddam”.

– Camino del aeropuerto.

Eran casi las 6:30 y estábamos en la otra punta de la ciudad. Además el aeropuerto de Amman está a 32 kilómetros al sur de la ciudad. Era todo perfecto cuando queda una hora para que salga tu vuelo…

Nuestro conductor (ya no era taxista, era Jason Statham en “The Transporter” ) atravesaba la ciudad a más de 100 k/h saltándose semáforos en rojo, cruces y todo lo imaginable. Yo solo podía pensar en que no se cruzara nada en nuestro camino para no acabar contra “eso” o un muro.

https://www.youtube.com/watch?v=6xewS5I4Eho

Una vez salimos de la ciudad cogimos la autopista y aunque la velocidad era mayor (150km/h) el miedo era menor ante la falta de cruces, semáforos y casas a los lados. Por el camino tuvimos la suerte de que los dos radares que tenía la policía de tráfico jordana, estaban ocupados con dos infractores, así que tuvimos paso libre para llegar al aeropuerto.

En este trayecto recibo una llamada del agente para hacerme una pregunta que en ese momento me pareció el menor de los problemas.
– Hola. Me dicen que viendo lo justos que vais para llegar al aeropuerto no van a poder meter las maletas en la bodega, así que ¿Prefieres que te las manden al aeropuerto de Barcelona o al de Madrid en el próximo vuelo que sale hoy?.
-Hombre mejor a Madrid, que me pilla más a mano.
-Ok.

Después de 50 minutos de rally por Amman y alrededores, llegamos a la puerta del aeropuerto a las 7:20.

– En el aeropuerto.

Nos quedaban apenas 10 minutos para bajarnos del taxi, sacar las maletas, pasar el control de seguridad, escáneres, llegar a la puerta de embarque y entrar en el avión. Vamos, chupado visto como había transcurrido la noche. bigsmile

Nuestro agente jordano, (que por suerte estaba en la puerta del aeropuerto esperándonos) mientras vamos corriendo al control de seguridad nos dice que metamos todo lo de valor y metálico en una bolsa de plástico que tiene en la manos. Nos da una buena noticia, y es que al final la maletas van en la bodega de nuestro avión, que no hay que ir a buscarlas al aeropuerto en otro momento. Vaya Crack. wink

Llegamos al arco metálico y al escáner de rayos X para pasar las maletas. La maletas las ponemos en la cinta y vemos como nuestro agente, literalmente las empuja hasta que salen por el otro lado. Rápido y “seguro”.

Ahora nos toca a nosotros pasar el arco de seguridad cosa que hacemos sin problemas, y justo después vemos como nuestro agente lanza la bolsa con nuestras cosas por encima del arco y rápidamente pasa él y las recoge. Alucinante. Nadie dice nada ni se sorprende.
Nos devuelve nuestros objetos, nos dice la puerta de embarque y se despide de nosotros. Le doy un abrazo y sinceramente las gracias, sin el no hubiera sido posible.

Son ya las 7:28, quedan 2 minutos para que salga el vuelo y entre los nervios, las prisas, y llevar 48 sin dormir nos perdemos. Por suerte hay un chico limpiando el suelo del aeropuerto, que nos dice en un perfecto castellano: ¿Sois vosotros los que han perdido los pasaportes? Nos quedamos blancos y le decimos que si. Os están esperando en el avión para despegar, es por allí.
Le doy las gracias pero antes de irme le tengo que preguntar de dónde es: Soy de Madrid, estoy aquí trabando una temporada.

Me despido del compatriota y salimos corriendo para nuestro avión.

Son las 7:30 de la mañana cuando por fin entramos por la puerta del vuelo que nos trae de vuelta a España.
Cuando vamos camino de nuestros asientos, la cara de la gente era de asombro. Muchos de ellos habían estado con nosotros esos días en el autobús viendo los lugares que ver en Jordania, y sabían parte de la historia (se lo había contado el guía esa misma mañana), lo que no sabían era todo lo que habíamos vivido esa anoche…

Recuerdo que al poco de despegar me quedé dormido, no todo el vuelo, iba dando cabezadas, y cuando me despertaba recordaba detalles de esa noche.

anecdotas viajeras
Vistas del Mar Muerto desde nuestro avión.

– Llegada a Madrid y control de pasaportes.

Aterrizamos en el aeropuerto de Madrid Barajas y a mi me quedaba la duda si pasaríamos sin problemas en control de pasaportes ante la calidad que tenían las fotos de los nuestros. Pero el trámite fue sin problemas. Estábamos en casa. smile

anecdotas viajeras
Foto del ciber en mi pasaporte… Una obra de arte.

Fuimos por nuestra maletas a la cinta, y yo no podía creer que en el transcurso que nosotros pasamos el arco de seguridad y llegamos al embarque, nuestras maletas salieran de la terminal a la pista y entraran en las bodegas del avión. Así que mi desconfianza era alta. Pero después de un rato llegaron nuestras maletas. La mía parecía como si la hubieran atado a las ruedas del avión y hubiera ido arrastrando por la pista. Pero como dentro había ropa y poco mas, no hubo que lamentar nada más que ese daño.

Llegar a casa fue un descanso. Era certificar que todo había terminado.
Deshicimos las maletas, vacié la mochila con la cámara y demás accesorios y la colgué en su sitio hasta el próximo viaje.

Y siguiendo la lógica, aquí es cuando yo debería despedirme y terminar la historia, pero no es así…

– Viaje a Perú.

Tres meses y medio después del viaje a Jordania, a mediados de septiembre, preparamos las maletas y mi mochila fotográfica volvió a ser usada para viajar a Perú, a la boda de un amigo mio. La boda era en Lima, ciudad en la que estaríamos 4-5 días, y luego haríamos un viaje por el sur del país visitando Cusco, Paracas y la zona de Nazca. Vamos, un viajazo genial como complemento de la boda. smile

Los días de Lima, entre eventos sociales y visitas culturales se nos pasaron volando, vimos muchas cosas, conocimos mucha gente y en la boda nos los pasamos “padrisimo” (expresión mejicana pero que me viene al dedo). bigsmile

Fuimos a Cusco y el primer día de visitas estábamos reventados, entre el cansancio acumulado y “el mal de alturas” el día fue duro.
El segundo día nuestro cuerpo parecía que se iba acostumbrando a estar a más de 2500 metros y el día fue genial.
Cuando llegamos por la noche al hotel mi pareja se puso a escribir unas postales que iba a enviar a su familia, esas cosas que se hacen en los viajes y que luego mola mucho ver con el tiempo. Y yo, que no tenía nada mejor que hacer, y me puse a ordenar la mochila, en la que llevaba un par de días metiendo cosas y de la no había sacado nada más que los tickets de las entradas.

anecdotas viajeras
Habitación del hotel de Cusco…”Paranormal activity”

Voy sacando cosas y cuando tengo en la mano la carpeta azul, en la que llevamos la documentación del viaje a Perú, me da tal calambre en la mano que hace que suelte la carpeta, que cae encima de la cama. Cuál es mi sorpresa, que cuando miro en la cama, no hay una carpeta. ¡Hay dos carpetas que parecen exactamente iguales y del mismo tamaño!
Me quedo sorprendido, cojo la primera carpeta y la abro con cierta inquietud en el cuerpo.
Veo los pasaportes y papeles, pero hay una cosa que me llama la atención. En uno de los pasaportes hay una pequeña pegatina blanca en la parte superior derecha que me resulta familiar. Era la pegatina que nos pusieron el año anterior cuando fuimos a Grecia e hicimos un crucero por las islas griegas. Pero si eso era así entonces esos eran… ¡¡¡LOS PASAPORTES PERDIDOS DE JORDANIA!!!.

anecdotas viajeras

Yo me quedé blanco. Cómo podía ser que después de más de tres meses, 4 registros completos y exhaustivos en la habitación del hotel del Mar Muerto, vaciar completamente la mochila en Madrid, volver a llenarla para este viaje, 4 días de viaje por Lima y uno en Cusco usando la mochila, de repente apareciera esta carpeta que se había “perdido” en Jordania. surprised

anecdotas viajeras
Os propongo un juego, meter la carpeta azul dentro de la mochila negra y no encontrarla. Eso 7 personas.

Pues si os digo la verdad, casi 10 años después, sigo sin poder responder a esta pregunta con un mínimo de seguridad.
Supongo que la explicación “lógica” es que no miramos lo suficientemente bien las siete personas en Jordania en los registros. Que yo en Madrid las dos veces que vacié y llené la mochila no me fijé en lo que sacaba y metía. Que en el control de Barajas para tomar el vuelo a Perú, y en Lima una vez aterrizados en el control de entrada al país, no vi esa carpeta, y que en los 5 días de viaje por Perú tuve la suerte de que cada vez que tenía que sacar la carpeta azul para usar los pasaportes (vuelo a Cusco), los tickets de las excursiones o para hacer algo, en todas ellas saliera siempre la carpeta de Perú. Hasta ese justo momento en Cuzco, en la que aparece la de Jordania…

Nota: La mochila que aparece en la foto, no es la del viaje a Jordania, esa ya pasó a mejor vida. Pero las medidas son las mismas. 

Shares

2 comentarios en “Anécdotas viajeras: Sin pasaporte en Jordania.”

  1. Liam Salazar Reynaga

    La verdad que muy entretenida, e interesante anécdota; especialmente la forma de narración de los sucesos, hace que uno se interne en los hechos. 5 estrellas 🎇🎇🎇🎇🎇

    1. ¡Hola Liam!

      Muchas gracias por tu comentario y tan buena valoración. :D
      Es curioso como ahora lo recuerdo con humor, pero en aquel momento… :/

      ¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Shares
error: Content is protected !!